Certificado digital, DNIe y blockchain: hacia una identidad digital más robusta y verificable
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En un momento en que la transformación digital del Estado y de los servicios privados avanza con fuerza, la identidad digital emerge como pieza clave. Gracias a regulaciones como el Reglamento (UE) 2024/1183, popularmente conocido como eIDAS2, y al impulso de soluciones como las wallets de identidad, los ciudadanos, empresas y administraciones cuentan con un entorno regulado para identificarse, firmar y compartir credenciales con seguridad, validez legal y sin fronteras.
Este artículo analiza cómo tres piezas clave, certificado digital, documento nacional de identidad electrónico (DNIe) y tecnologías basadas en blockchain, pueden coexistir y complementarse para construir un ecosistema de identidad digital más sólido, interoperable y preparado para los retos actuales.

Identidad digital en capas: por qué necesitamos integrar y no sustituir
Cada tecnología aporta un valor distinto. El certificado digital ofrece una clave criptográfica vinculada a una identidad verificada: es útil para firmar documentos electrónicos y autenticar usuarios en trámites administrativos o empresariales. El DNIe añade seguridad física mediante un chip, reduciendo riesgos de suplantación o fraude. Las credenciales basadas en blockchain, por su parte, permiten portabilidad, control del usuario, trazabilidad y atributos verificables. Juntas, estas tecnologías ofrecen un espectro más amplio de funcionalidades que ninguna podría garantizar por sí sola.
El reto no es solo técnico, sino también de usabilidad y confianza. Al integrar estas tecnologías, se puede ofrecer una experiencia coherente donde el usuario:
Se autentica con una identidad verificada (certificado o DNIe).
Firma digitalmente con validez legal.
Gestiona credenciales verificables, portables y controladas por él mismo, todo con plena compatibilidad normativa.
Este enfoque beneficia a ciudadanos, empresas y administraciones, facilitando trámites, reduciendo fricción, aumentando seguridad y habilitando la movilidad dentro del marco europeo.
Más allá del marco normativo y de las capacidades individuales de cada tecnología, lo importante es que funcionen de forma coordinada en entornos reales. El ciudadano no debería preguntarse si usar el certificado, el DNIe o una credencial en blockchain: simplemente debería poder identificarse, firmar o presentar documentación sin fricciones.
¿Qué aporta cada elemento? Comparativa de funciones y limitaciones
Certificado digital
El certificado digital, emitido por autoridades de confianza reconocidas, permite firmar documentos electrónicamente, autenticar identidad y realizar trámites online con validez jurídica. Su versatilidad lo hace adecuado para muchos casos (contratos, facturas electrónicas, trámites públicos). Su limitación radica en la portabilidad: muchas veces está ligado a un dispositivo o navegador concreto, lo que puede dificultar su uso en móvil o en entornos de movilidad.
DNIe
El DNIe incorpora un chip criptográfico que almacena certificados de autenticación y firma. Esa combinación provee un nivel elevado de seguridad frente a suplantaciones, ideal para trámites sensibles. No obstante, exige hardware compatible (lector de tarjetas), lo que puede condicionar la experiencia del usuario, especialmente desde dispositivos móviles o en entornos no controlados.
Blockchain: identidad descentralizada, credenciales verificables y trazabilidad a escala europea
Las soluciones basadas en blockchain aportan una capa que no ofrecen ni el certificado digital ni el DNIe: identidad descentralizada y credenciales verificables (VC) que pueden ser validadas por cualquier entidad sin necesidad de intermediarios. Esto permite emitir y compartir atributos, títulos, licencias, permisos o datos profesionales, que el usuario controla desde su propia wallet de identidad digital.
En el contexto del Reglamento eIDAS2 y del EU Digital Identity Wallet, estas credenciales adquieren un papel clave: son portables, compatibles entre países de la UE y verificables en segundos. Además, la trazabilidad criptográfica facilita detectar alteraciones y refuerza la integridad documental, habilitando un modelo de identidad digital más seguro, interoperable y preparado para servicios transfronterizos.
La principal limitación hoy: la adopción aún incipiente y la necesidad de que tanto emisores como verificadores se adapten a las nuevas tecnologías.
Cuello de botella: experiencia de usuario, interoperabilidad y mantenimiento
Fricción en los trámites digitales: En muchos casos, un servicio acepta certificados digitales pero no DNIe, o funciona correctamente en ordenador pero presenta problemas en dispositivos móviles. Esta falta de homogeneidad en la experiencia genera frustración, reduce la confianza del usuario y dificulta la adopción masiva, tanto por parte de ciudadanos como de empresas.
Renovación compleja y dependencia tecnológica: Certificados y DNIe tienen una validez limitada. Renovarlos puede implicar trámites engorrosos, incluso presenciales, y requerir hardware específico o reconfiguración en nuevos dispositivos. Esta dependencia técnica resulta poco práctica en contextos de alta movilidad, como usuarios en remoto o empresas con cambios frecuentes de equipos.
Falta de reconocimiento entre países: La ausencia de normas comunes entre Estados miembros impide que una identidad digital sea automáticamente válida en toda la UE. Esto obstaculiza la movilidad y ralentiza procesos transfronterizos. El wallet europeo surge como respuesta a este problema, estableciendo un marco de interoperabilidad que asegure el reconocimiento mutuo y simplifique el uso de identidades digitales en toda Europa.
Un solo flujo, múltiples capas: cómo pueden convivir en un proceso real
Un flujo integrado puede ser así: un usuario se autentica con su certificado digital o DNIe, firma un contrato con plena validez jurídica, y luego, o al mismo tiempo, genera una credencial verificable registrada en blockchain. Esa credencial puede usarse para demostrar identidad, licencias, permisos o certificados profesionales, con portabilidad, seguridad y reconocimiento transfronterizo.
Al usar blockchain para registrar solo la huella criptográfica de un documento (hash), no se expone su contenido. Pero sigue siendo posible demostrar su existencia, fecha de emisión o firma, su integridad y su validez. Esto aporta una tercera dimensión de confianza: trazabilidad y no repudio, sin sacrificar privacidad. Esta opción se vuelve especialmente valiosa en contextos de alto riesgo, regulados o con múltiples verificadores.
Para trámites regulados o transacciones críticas, la combinación de firma electrónica cualificada, como las definidas en eIDAS2, con registro en una red blockchain confiable ofrece un doble nivel de garantía: seguridad jurídica y técnica, trazabilidad y resistencia a manipulaciones.
eIDAS2 y wallet europea: el nuevo marco de identidad digital común en la UE
Qué establece eIDAS2 y la EUDI Wallet
El Reglamento (UE) 2024/1183 adapta el marco original eIDAS para crear un sistema de identidad digital paneuropeo. Entre sus novedades:
Obligación para los Estados miembros de ofrecer al menos una wallet europea de identidad digital a ciudadanos, residentes y empresas.
Reconocimiento mutuo: los medios de identificación electrónica emitidos en un país deben ser aceptados en cualquiera otro.
Servicios de confianza: firma electrónica, sellos, sellado de tiempo, emisión y validación de atributos, almacenamiento seguro, cumplimiento con estándares de privacidad y ciberseguridad.
La wallet europea pone en manos del usuario el control sobre sus datos: decide qué comparte, con quién y cuándo. Los estándares técnicos definidos en el framework garantizan interoperabilidad entre Estados miembros y plataformas privadas o públicas.
Esto representa un paso decisivo hacia una identidad digital verdaderamente usable, confiable y transfronteriza, clave para la movilidad, la economía digital y la confianza institucional.
Hacia un ecosistema nacional y europeo: rol de las infraestructuras como ISBE
Para que esta visión se materialice, es necesario contar con infraestructuras técnicas confiables, públicas o público-privadas que implementen los estándares, garanticen interoperabilidad y ofrezcan servicio estable.
Aquí destaca ISBE, Infraestructura de Servicios Blockchain de España, pensada para ofrecer servicios de integridad documental, identidad, trazabilidad y credenciales verificables compatibles con el marco europeo.
Gracias a una red público-permisionada (es decir, con nodos controlados, gobernanza compartida y cumplimiento regulatorio), ISBE podría actuar como capa de confianza técnica y legal, conectando certificados nacionales, wallet europea y credenciales verificables. Esto permitiría que la identidad digital, del ciudadano, de empresas o de administraciones, sea operativa, verificable y durable.
Qué aporta este enfoque para ciudadanos, empresas y administración
Un ecosistema híbrido e interoperable ofrece beneficios concretos:
Para ciudadanos: identidad reutilizable, movilidad europea, control sobre sus datos, menor dependencia de trámites presenciales o físicos.
Para empresas: menor coste administrativo, automatización de onboarding, verificación rápida de identidad y credenciales, cumplimiento normativo simplificado, posibilidad de operar transfronterizamente.
Para administraciones: procesos más ágiles, costes reducidos, menor fraude, confianza institucional, trazabilidad, mejor experiencia de usuario.
Además, reduce la fragmentación de sistemas nacionales, mejora la interoperabilidad europea y fortalece la soberanía digital.
La identidad digital no debe entenderse como una tecnología aislada, sino como un ecosistema. Combinar certificado digital, DNIe y credenciales basadas en blockchain, sobre infraestructuras confiables y bajo el paraguas regulatorio de eIDAS2, ofrece una propuesta realista, coherente y escalable.
Este enfoque no es una apuesta futurista: es una hoja de ruta práctica hacia una identidad digital europea operativa y confiable.
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Redacción ISBE
Redacción @ ISBE